miércoles, 1 de julio de 2015

EL SEXO Y SUS ETAPAS


Los 20, los 30, los 40, los 50 o más… El erotismo se disfruta en todas las etapas de la vida, pero hay un momento que se define como el de mayor plenitud sexual.

¿Hay una edad para el placer?

“El disfrutar del sexo no tiene edad”, nos dice el doctor Walter Ghedin, psicólogo y psiquiatra. “Si las etapas juveniles poseen la energía corporal y el deseo siempre encendido, los adultos maduros cuentan con más experiencia y recursos amatorios para obtener beneficios”, completa.

Por su parte, la licenciada Diana Resnicoff, psicóloga clínica y sexóloga, opina que el sexo siempre es interesante. “A los 20 o a los 40, con la pareja de años o con el amante de una noche, hay buenas razones para que la libido haga estallar cualquier termómetro sexual, ya sea en la cama, en la cocina, en un auto incómodo o a oscuras”, enumera.

Sin embargo, el disfrute no es el mismo en la etapa experimental de la juventud que en la época donde se alcanza cierta madurez. Analicemos las características de los distintos momentos:

Los 20: pasión y pudores

“Las etapas juveniles poseen la energía corporal y el deseo siempre encendido. Sin embargo, la ansiedad puede ser un factor que entorpezca la vida erótica de los que recién comienzan, ya sea por el imperativo de ‘tener que cumplir’, por pudor o por desconocimiento de las posibilidades corporales y sensoriales”, explica Ghedin.

Los 40: el pico sexual femenino

Ricardo Arjona tenía razón. Las “señoras de las cuatro décadas” cuentan con más recursos amatorios para obtener beneficios. “Después de los 40 es posible vivir el sexo con mayor plenitud, valiéndose de la experiencia. En esta etapa las mujeres están más confiadas en pedir los que los gusta y guían a los hombres para obtener mayor placer”, detalla Ghedin.

La licenciada Resnicoff coincide en que el sexo es mejor a partir de los 40, al menos para las mujeres. Lo define como el “pico sexual” femenino, su momento de mayor plenitud. En los hombres pasa todo lo contrario: “a los 40 comienzan a extrañar esas erecciones que alcanzaban con facilidad a los 20”, diferencia.

¿Por qué los 40? La experta nos da varios motivos:

Con logros y frustraciones de vivencias pasadas, las mujeres ya tienen una cantidad de situaciones resueltas, reconocen mejor sus orgasmos y aumentan su autoestima.

Muchas ya tienen hijos o están separadas y se proponen tener una pareja donde el “tema hijos” no intervenga.

Ellas dicen lo que no les gusta y se animan a pedir lo que quieren. Defienden sus derechos y no se dejan manipular por los machistas.

Por lo general, se sienten seguras y con la autoestima elevada. Ya no se trata de satisfacer al otro, sino de pensar cómo quieren ser satisfechas.

Les importa la intimidad. Tienen ganas de tener un contexto y de tener tiempo para compartir. Les preocupan los ricos olores, ir a un hotel alojamiento, sentir confianza con la persona que están, comunicarse y que el otro las sorprenda.

No existe la misma frecuencia que a los 20, pero se logra mejor calidad. La mujer solo dice sí cuando realmente tiene ganas y se vuelve divertido masajearse, bañarse, besarse en cada una de las partes del cuerpo y no limitarse a lo genital. No se trata solo de alcanzar un orgasmo, sino del placer que lleva a desear un nuevo encuentro.

Después de los 50: entre el Viagra y las nuevas sensaciones

En este momento aparece la creencia de que la vida sexual entra en declive, pero es un mito. “Si el adulto maduro no tiene enfermedades físicas que alteren la fisiología sexual (enfermedades vasculares, endócrinas, diabetes, fármacos, etc.) puede continuar disfrutando del sexo sin los apremios de la vida juvenil”, explica Ghedin.

El hombre, a esta altura de la vida, ya no tiene las frecuentes e instantáneas erecciones de sus años juveniles y necesita recibir estimulación por parte de su compañera para poder disfrutar. “Esto hace que el encuentro sexual sea mucho más prolongado. La pareja dedica más tiempo a disfrutar de mutuas caricias, mientras van descubriendo nuevas y muy estimulantes sensaciones eróticas. Cada vez sienten mayor fascinación por el placer, saben que el orgasmo vendrá y, si no, de todas formas logran disfrutar del encuentro”, describe Resnicoff.

En síntesis… ¿Juventud o experiencia?

A esta altura, cabe preguntarse: ¿el sexo es mejor cuando tenemos plena energía o cuando contamos con más recursos amatorios, adquiridos a través de los años y los cambios de parejas? “Creo que es tan necesaria la vitalidad como la experiencia. Ambas permitirán tener encuentros sexuales sumamente placenteros”, concluye Resnicoff mayor plenitud sexual.


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